Al hablar de pérgolas, tener en cuenta las condiciones climáticas es fundamental para tomar una buena decisión. Sin embargo, elegir una pérgola resistente al viento, aunque imprescindible, no siempre es sencillo. Por ello, siempre es bueno tener en mente algunos consejos con el objetivo de mantener la seguridad y garantizar su durabilidad.
Cuánto viento puede soportar una pérgola y cómo mejorar su resistencia
Una pregunta que viene a la mente a la hora de elegir una buena pérgola es cuánto viento puede soportar. En este caso su resistencia queda clasificada de acuerdo a las normas europeas, que llegan hasta una clase 7. Es decir, resistencia a ráfagas de viento que sobrepasan los 75 km/h.
Como dato a tener en cuenta, en las zonas costeras, del norte o con mayor tendencia al viento, se aconseja elegir una con una resistencia mayor. En aquellas urbanas o más protegidas ante las inclemencias meteorológicas, basta con elegir una con resistencia inferior.
Para incrementar su resistencia al viento, por otro lado, se pueden poner en práctica algunos trucos. Por ejemplo, mantenerla recogida en caso de no estar bien preparada ante las ráfagas más fuertes. También se pueden usar contrapesos en la zona inferior para mejorar su estabilidad.

Los mejores materiales para una pérgola resistente al viento
Las pérgolas de acero inoxidable son las más recomendadas para resistir el viento. Este metal es incluso más resistente que el acero galvanizado, lo que lo convierte en el más elegido, sobre todo, en las zonas donde el clima cambia o es más agresivo.
En el caso de las pérgolas de madera, las más resistentes son las de cedro o las de roble, que también garantizan mayor durabilidad. Sin embargo, para asegurar su resistencia, lo ideal es asegurar la base para que esta sea fuerte y estable ante las ráfagas más fuertes.
Pérgolas bioclimáticas: la opción más resistente al viento y la lluvia
Las pérgolas bioclimáticas son de los diseños más recomendados por su resistencia al viento y a la lluvia. Esta opción cuenta con lamas motorizadas que se pueden regular según las necesidades del momento. En otras palabras, permiten mantener el control sobre el clima, permitiendo aumentar o no la luz, la temperatura e incluso el viento.
Las estructuras bioclimáticas se diseñan pensando en ofrecer protección ante elementos como el viento, la lluvia, la nieve o el granizo. Además, se controlan con una manivela, control remoto o interruptor para elegir el ángulo preciso según la situación. Tampoco dejan pasar el agua o la nieve, convirtiéndose en las más estables y seguras.
Errores comunes al elegir una pérgola resistente al viento
A la hora de elegir una pérgola resistente al viento, es normal cometer algún que otro error. Conocerlos es fundamental para asegurarte de tomar la mejor decisión.
Elige la pérgola adecuada
Al existir distintos tipos de pérgolas, es común no elegir la que mejor encaje con nuestras necesidades. Por ello, lo mejor es tener en cuenta las necesidades del espacio, así como el uso que se le dará, para elegir la que mejor encaje se adapte a ello.
Orientación, ubicación y terreno
La colocación y orientación de la pérgola influirá en su comportamiento según el clima. Para no fallar, mira bien la trayectoria del sol y la dirección hacia la que suele ir el viento. Ten en cuenta también aspectos como si hay árboles cerca o incluso una barbacoa, para no limitar su efectividad. Asimismo, debes instalarla en un terreno estable para no contar con problemas estructurales.
Invierte en calidad
En muchas ocasiones, es común tomar la decisión de elegir una pérgola sin pensar en la calidad de sus materiales. Recuerda que los de mayor calidad tendrán más resistencia y durabilidad. En este punto, se recomienda invertir en estructuras de aluminio con lamas de alta resistencia y vigas para pérgolas fuertes y resistentes.

Cómo instalar correctamente una pérgola para maximizar su resistencia al viento
Conseguir que una pérgola sea más resistente al viento tiene mucho que ver con su instalación. Por ello, en este punto, también cabe destacar diversos aspectos.
Fijación al suelo
Fijar una pérgola al suelo es una de las instalaciones más sencillas. Este proceso se lleva a cabo con tornillería, así como con herrajes o bases metálicas. Para que el suelo no se vea afectado, existen bases elevadas que permiten anclarla sin que esté en contacto con el terreno.
Fijación a una superficie fija
En ocasiones, las pérgolas se pueden instalar en paredes o muros para que sean más resistentes. El uso de herramientas como el tornillo taco o los herrajes en forma de U garantizan, además, mayor seguridad frente a fuertes ráfagas de viento.
Fijación con lastres
Para poder montar y desmontar la pérgola, lo mejor es optar por lastres o contrapesos. Estos consiguen que no se caiga y que se mantenga fija y segura ante el viento. Sin embargo, puede no ser la forma más efectiva ante ráfagas demasiado fuertes.
Como ves, a la hora de elegir una pérgola resistente al viento, son varios los factores en los que hay que pensar. Para no fallar, lo mejor es contar con ayuda profesional. Contacta con Alutendel si necesitas conocer todos los detalles para instalar un elemento resistente, de calidad y que se adapte por completo a tus necesidades.